lunes, 9 de mayo de 2016

Caminaba por adoquines firmes
envuelta en un aroma atrayente,
desprendiendo haces de luz

Y él la observaba
y quería ser el jilguero de sus mañanas
y la esperaba

La sombra danzaba a su alrededor
desvistiendola de alma,
cuando el sol caía

Y él le sonreía
y buscaba ser el verso de su poema
y la abrazaba


Las manos recorrían la pared desnuda,

con sonrisa inmaculada
floreciendo hasta el árbol mas viejo


Y él la buscaba

y anhelaba que el instante dure para siempre
y susurraba melodías


Sus ojos revelaban sonrisas,

una puerta hacia la plenitud
como la llegada de la primavera


Y él la amaba

y la observó a escondidas por un instante que duró años
y no supo su nombre
y ella nunca se enteró



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