Caminaba por adoquines firmes
envuelta en un aroma atrayente,
desprendiendo haces de luz
Y él la observaba
y quería ser el jilguero de sus mañanas
y la esperaba
La sombra danzaba a su alrededor
desvistiendola de alma,
cuando el sol caía
Y él le sonreía
y buscaba ser el verso de su poema
y la abrazaba
Las manos recorrían la pared desnuda,
con sonrisa inmaculada
floreciendo hasta el árbol mas viejo
Y él la buscaba
y anhelaba que el instante dure para siempre
y susurraba melodías
Sus ojos revelaban sonrisas,
una puerta hacia la plenitud
como la llegada de la primavera
Y él la amaba
y la observó a escondidas por un instante que duró años
y no supo su nombre
y ella nunca se enteró
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