Frente a un patio pasado por agua, frente a una lluvia que parecía no acabar mas.. o por lo menos en estos días. La lluvia tiene ese poder, el poder de purificarte, hacerte pensar y sentir con más claridad, el poder de permitirte re formular tus preguntas, entrando en el trance hipnótico de cada gota al caer.
Pero ahí, ahí sentí la soledad.. una taza de café.. y el humo de un cigarro consumiéndose solo. Todo lo que tenía, eso. Ya no escuchaba el aire, ya no sentía el cuerpo, ya no sentía.
No sabía si extrañaba, si amaba, si gritaba. Las nubes parecían soltar con mas fuerzas todo lo que contenían.. y mi cuerpo también. Vi como mis pensamientos hacían eco en la profundidad del cielo, los vi, los visualice.. tiempo y forma.
Las sensaciones me rodearon por un segundo. Todo había huido, ya no era nada, ni siquiera yo. Ya no dudaba, ya no existía.
Las gotas tomaban forma, se mezclaban con los colores de la mente.. éxtasis divino. La lluvia venía a buscarme, podía escucharla, la veía venir.. la esperaba
Cada vez mas cerca..
La sentí, sentí como se entrelazaba con mi propia lluvia y me decía que el alma seguía allí..
en una cápsula
del
ser..
Como cuando el silencio es posible
ResponderEliminary las palabras empiezan a temblar.